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Citlalli Hernández promete cerrar la puerta a candidatos con escándalos

La responsable de conducir la selección de candidaturas rumbo a 2027 sostiene que la popularidad no será suficiente para representar al partido. Los aspirantes también deberán acreditar honestidad, cercanía con la ciudadanía y congruencia con los principios del movimiento.

Morena no debería sacrificar su identidad con tal de conservar el poder en las elecciones de 2027, advirtió Citlalli Hernández, quien regresó a la dirigencia partidista para participar en la definición de candidaturas y alianzas.

La exsecretaria de las Mujeres aseguró que el objetivo no puede limitarse a ganar el mayor número de cargos. El partido también deberá impedir que personas con malos antecedentes, administraciones cuestionadas o escándalos públicos utilicen sus siglas únicamente para llegar al poder.

Hernández reconoció que el crecimiento acelerado de Morena ha facilitado la incorporación de perfiles con trayectorias, intereses y formas de hacer política distintas. Frente a este escenario, consideró indispensable fortalecer los controles internos y sancionar las conductas que contradigan los principios de austeridad, honestidad y combate a la corrupción.

La popularidad no garantizará una candidatura

La dirigente señaló que las encuestas continuarán siendo una herramienta importante para medir la competitividad de quienes busquen representar a Morena. Sin embargo, aclaró que aparecer bien posicionado no debería garantizar automáticamente una candidatura.

Entre los criterios planteados se encuentran la honestidad, la cercanía con la población, la trayectoria política, la identificación con el proyecto de transformación y la ausencia de antecedentes que puedan afectar la credibilidad del partido.

Hernández advirtió que un aspirante conocido, pero rechazado por la ciudadanía o relacionado con polémicas, no necesariamente representa la mejor opción electoral.

Su planteamiento supone pasar de un modelo concentrado únicamente en encontrar a la persona con mayor intención de voto a uno que también revise su comportamiento, desempeño previo y congruencia con los valores del movimiento.

La dirigente afirmó que los personajes deshonestos, con escándalos o ejercicios de gobierno cuestionables no serán bienvenidos en el proceso de selección de Morena.

Pide sanciones para militantes que rompan las reglas

Citlalli Hernández también consideró que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia debe actuar cuando integrantes o dirigentes del partido incurran en comportamientos contrarios a sus estatutos.

A su juicio, los llamados públicos y las recomendaciones no son suficientes cuando existe una conducta reiterada. En esos casos, el órgano interno debería recurrir a las sanciones contempladas por Morena para preservar el orden y la credibilidad de la organización.

La morenista rechazó que aplicar castigos represente una actitud autoritaria o una búsqueda de pureza política. Sostuvo que un partido que llegó al poder con la promesa de transformar la vida pública tiene una responsabilidad mayor para vigilar a sus representantes.

Hernández reconoció que dentro de Morena existen contradicciones y figuras que no comparten plenamente su manera de entender la política. No obstante, llamó a evitar el silencio ante los excesos y a marcar distancia frente a quienes incumplan los principios partidistas.

Sin “dedazo” ni candidaturas familiares

Otro de los desafíos rumbo a 2027 será evitar que gobernantes y dirigentes impulsen a familiares para sucederlos en sus cargos.

Hernández aseguró que Morena no respaldará el “dedazo” ni la designación automática de parientes de quienes actualmente ocupan posiciones de poder.

La dirigente señaló que los procesos internos deberán tener reglas claras, resultados transparentes y mecanismos que permitan a los participantes aceptar las decisiones, incluso cuando no resulten favorecidos.

El objetivo será reducir las fracturas provocadas por las candidaturas y evitar que las aspiraciones personales se coloquen por encima del proyecto partidista.

Regresa a Morena para operar la elección de 2027

Hernández dejó la Secretaría de las Mujeres en abril de 2026 para reincorporarse al Comité Ejecutivo Nacional de Morena.

La presidenta Claudia Sheinbaum explicó entonces que su regreso estaría relacionado con la definición de alianzas y la preparación del partido para las elecciones de 2027. También destacó su experiencia para dialogar con diferentes grupos y conducir negociaciones políticas.

La exfuncionaria asumió la conducción de la Comisión Nacional de Elecciones, desde donde participará en la revisión de perfiles, las encuestas internas y los acuerdos con el Partido del Trabajo y el Partido Verde.

Morena y sus aliados comenzaron a endurecer los filtros para impedir que sus candidaturas recaigan en personas relacionadas con actos de corrupción, delincuencia organizada u otros señalamientos que puedan comprometer a la coalición. Además de la opinión ciudadana, contemplan consultar a las autoridades para revisar los antecedentes de los aspirantes.

Alianzas y divisiones, los otros retos

La tarea de Hernández también incluye recomponer la relación de Morena con el PT y el PVEM, partidos con los que han surgido diferencias por la distribución de candidaturas y el peso de cada organización dentro de la coalición.

La dirigente defendió la necesidad de abrir mesas de diálogo y analizar en qué entidades conviene competir juntos o presentar candidaturas separadas.

También reconoció que Morena es una organización distinta a la que ayudó a fundar. El partido pasó de competir con estructuras y recursos limitados a convertirse en la principal fuerza política del país, transformación que ha aumentado las disputas internas y el número de personas interesadas en ocupar cargos públicos.

Una trayectoria construida dentro del partido

Citlalli Hernández comenzó su carrera electoral en 2015, cuando obtuvo una diputación local en la Ciudad de México. Posteriormente fue senadora y ocupó la Secretaría General de Morena entre 2020 y 2024.

Tras la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia, fue designada como la primera titular de la Secretaría de las Mujeres, cargo que describió como uno de los trabajos más importantes de su trayectoria.

Aunque reconoció que dejar la dependencia no fue una decisión sencilla, aseguró que su experiencia dentro de Morena y su relación con los partidos aliados podrían contribuir a ordenar el proceso electoral de 2027.

Su regreso coloca sobre ella una tarea compleja: construir candidaturas competitivas sin permitir que el interés por ganar profundice las contradicciones internas del partido.

Para Hernández, el éxito de Morena en 2027 no se medirá únicamente por el número de gubernaturas, alcaldías o espacios legislativos obtenidos, sino por su capacidad para demostrar que todavía puede postular a personas honestas y mantenerse fiel a los principios con los que llegó al poder.

Con información de El País.

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