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Ana Lilia Rivera llama a cerrar filas en Tlaxcala: “El poder debe cambiar desde el pueblo”

La senadora con licencia sostiene que la fortaleza de la transformación dependerá de mantener la unidad, preservar los principios de Morena y evitar que los proyectos personales se impongan sobre las causas colectivas. Su mensaje llega mientras el partido atraviesa una etapa decisiva para definir sus coordinaciones estatales rumbo a las elecciones de 2027.

Ana Lilia Rivera Rivera hizo un llamado a mantener la unidad dentro del movimiento de transformación en Tlaxcala y colocar la participación ciudadana en el centro de las decisiones políticas que marcarán el futuro del estado.

Durante las asambleas informativas que realiza en distintos municipios tlaxcaltecas, la senadora con licencia sostuvo que la democracia no debe entenderse únicamente como el ejercicio periódico del voto, sino como la capacidad permanente de la ciudadanía para participar, organizarse y definir el rumbo de las instituciones.

Para Rivera, uno de los principales desafíos que enfrenta Morena rumbo a 2027 consiste precisamente en evitar que las aspiraciones personales terminen desplazando los principios y las causas colectivas que dieron origen al movimiento.

La legisladora advirtió que una eventual división interna podría terminar beneficiando a fuerzas políticas contrarias al proyecto encabezado actualmente por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Su planteamiento se resume en una idea: el poder debe transformarse desde abajo y mantenerse vinculado con la ciudadanía.

La unidad como condición para continuar la transformación

Rivera ha colocado la unidad como uno de los ejes centrales de sus recorridos por Tlaxcala.

Durante sus encuentros, sostiene que Morena debe conservar los valores con los que nació y evitar que la competencia política transforme a compañeros del mismo movimiento en adversarios irreconciliables.

La discusión adquiere relevancia porque Morena atraviesa actualmente un proceso interno especialmente intenso.

El partido registró 277 personas interesadas en participar en las coordinaciones correspondientes a las 17 entidades donde habrá elección de gubernatura en 2027. Las definiciones internas se realizarán mediante encuestas durante agosto y principios de septiembre, de acuerdo con información sobre la organización nacional del partido.

Tlaxcala forma parte de ese mapa electoral.

La entidad renovará su gubernatura en 2027, después del periodo iniciado en 2021, cuando fue electa la actual administración estatal. El propio Instituto Tlaxcalteca de Elecciones registra el periodo constitucional de gubernatura 2021-2027.

En este contexto, el llamado de Ana Lilia Rivera busca evitar que la definición interna rompa la cohesión del movimiento antes de llegar a la elección constitucional.

“El verdadero origen del poder está en el pueblo”

Uno de los mensajes más recurrentes de Rivera durante sus asambleas tiene que ver con la manera de entender la democracia.

La legisladora sostiene que el poder público no debe convertirse en patrimonio de dirigentes, funcionarios o grupos políticos.

Debe conservar su origen popular.

Durante sus recorridos afirmó que la ciudadanía debe ser consciente de su capacidad para tomar decisiones y participar activamente en la transformación de la vida pública.

La democracia, señaló, no termina cuando una persona deposita una boleta dentro de una urna.

También implica mantener comunicación con representantes, participar en asuntos comunitarios y exigir que quienes ocupan un cargo público conserven contacto con la población.

Esa visión coloca a las asambleas territoriales como algo más que reuniones partidistas.

Rivera las presenta como espacios para escuchar preocupaciones, explicar decisiones políticas y discutir asuntos relacionados con soberanía, bienestar y continuidad del proyecto nacional encabezado por Claudia Sheinbaum.

Rivera dejó temporalmente el Senado

Ana Lilia Rivera se separó formalmente de sus funciones legislativas durante junio.

La Comisión Permanente del Congreso de la Unión aprobó su licencia a partir del 23 de junio de 2026, por tiempo indefinido.

Posteriormente, el 1 de julio, Eréndira Olimpia Cova Brindis rindió protesta como senadora suplente de Rivera.

La separación del cargo ocurrió en un momento en el que diversos integrantes de Morena comenzaron a concentrarse en los procesos políticos de sus entidades rumbo a las elecciones de 2027.

Sin embargo, existe una diferencia importante:

Ana Lilia Rivera todavía no puede presentarse jurídicamente como candidata de Morena a la gubernatura.

El partido se encuentra en una etapa interna de selección de coordinaciones, previa al periodo legal de precampañas y al registro formal de candidaturas.

Morena busca evitar una batalla interna

La dirigencia nacional ha identificado la unidad como una de sus principales prioridades para los próximos meses.

Ariadna Montiel y Citlalli Hernández han sostenido reuniones con aspirantes de diferentes estados para pedir respeto a las reglas internas, evitar ataques entre compañeros y mantener la cohesión después de las encuestas.

La estrategia incluye restricciones contra campañas ostentosas, propaganda anticipada y acciones que puedan generar problemas ante las autoridades electorales.

El desafío es considerable.

Cuando un partido tiene numerosos perfiles interesados en competir, la fortaleza electoral puede convertirse también en una fuente de conflictos.

Quienes no resulten seleccionados deberán decidir si respaldan a la persona elegida o si sus estructuras se distancian del movimiento.

Ahí es donde el discurso de Ana Lilia Rivera adquiere una dimensión práctica.

La unidad no se pondrá realmente a prueba mientras todas las personas mantengan posibilidades de ser seleccionadas.

La prueba llegará después del resultado.

Aspiraciones legítimas, pero proyecto colectivo

Rivera no plantea que las aspiraciones personales sean ilegítimas.

Su argumento es que deben permanecer subordinadas a un objetivo político más amplio.

Durante sus encuentros ha insistido en que la transformación no debe depender únicamente de las personas que ocupan cargos dentro de las instituciones, sino de una ciudadanía organizada capaz de vigilar que el proyecto conserve sus principios.

También ha advertido sobre el riesgo de que intereses particulares terminen desplazando las causas colectivas.

La diferencia es significativa.

Una competencia interna puede centrarse exclusivamente en quién obtiene una candidatura.

O puede convertirse en un mecanismo para contrastar trayectorias y posteriormente integrar a quienes participaron alrededor de un mismo proyecto.

Rivera apuesta públicamente por la segunda ruta.

El mensaje no comenzó en agosto

La defensa de la unidad forma parte de un discurso que Ana Lilia Rivera ha repetido durante los últimos meses.

Durante su informe legislativo de junio, antes de solicitar licencia, llamó a cerrar filas para consolidar la Cuarta Transformación en Tlaxcala y sostuvo que los acuerdos internos serían fundamentales para continuar el proyecto nacional encabezado por Claudia Sheinbaum.

En aquel encuentro estuvo acompañada por distintos perfiles de Morena y volvió a colocar la unidad como condición para la continuidad política del movimiento.

A comienzos de agosto volvió a insistir en la misma línea durante encuentros políticos en Tlaxcala: fortalecer la organización territorial, trabajar en equipo y respetar las reglas del partido.

El mensaje del 11 de agosto, por tanto, no aparece como una declaración aislada.

Forma parte de una narrativa sostenida durante varias semanas.

Cercanía territorial frente a política de escritorio

Rivera también ha utilizado sus recorridos para reivindicar una forma de hacer política vinculada directamente con las comunidades.

Durante las asambleas ha señalado que escuchar a la población debe convertirse en una responsabilidad permanente y no en una actividad limitada a los periodos electorales.

El planteamiento conecta con una de las estrategias nacionales utilizadas por Morena desde su formación: organización territorial, asambleas, recorridos casa por casa y contacto directo con comunidades.

Durante el proceso interno de 2026, muchos de los perfiles registrados por Morena han concentrado sus actividades precisamente en asambleas informativas, recorridos territoriales y distribución de materiales del movimiento.

Para Rivera, la relevancia de estas actividades se encuentra en conservar la conexión entre instituciones y ciudadanía.

La política, ha sostenido, debe recuperar su sentido social.

Claudia Sheinbaum como punto de coincidencia

Otro de los elementos presentes en el discurso de la senadora con licencia es el respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum.

Rivera ha vinculado sus asambleas con la defensa de la soberanía nacional y la continuidad del proyecto de transformación encabezado por la mandataria federal.

La dirigencia de Morena también ha incorporado la defensa de la soberanía dentro de las funciones asignadas a las denominadas coordinaciones estatales que serán seleccionadas durante este proceso interno.

Esto permite a los distintos perfiles encontrar un punto común incluso mientras compiten internamente.

La lógica es que las diferencias sobre quién debe encabezar el proyecto estatal no se conviertan en diferencias sobre el rumbo general del movimiento.

Tlaxcala tendrá nuevamente una elección de gubernatura

La competencia de 2027 será especialmente relevante para Tlaxcala.

La actual gubernatura corresponde al periodo 2021-2027, por lo que el próximo proceso electoral renovará nuevamente el Ejecutivo estatal.

El estado cuenta además con una historia significativa de participación política de mujeres.

El Instituto Tlaxcalteca de Elecciones registra que dos mujeres han resultado electas para encabezar la gubernatura en la historia de la entidad, una en 1986 y otra durante el proceso electoral 2020-2021.

Ana Lilia Rivera forma parte ahora de los perfiles políticos que participan activamente en la discusión interna de Morena rumbo al siguiente ciclo electoral, aunque cualquier candidatura deberá esperar a los procedimientos partidistas y posteriormente a los tiempos establecidos por las autoridades electorales.

El verdadero reto vendrá después de las encuestas

Morena prevé utilizar encuestas para reducir el número de perfiles y seleccionar las coordinaciones estatales durante agosto y la primera semana de septiembre.

En cada entidad podrá participar un número limitado de aspirantes en la etapa final, mientras la dirigencia revisa perfiles y requisitos internos.

Ese mecanismo resolverá quién encabeza formalmente la coordinación.

Pero no resolverá automáticamente la cohesión política.

Después será necesario incorporar a quienes no resulten seleccionados, mantener activas sus estructuras territoriales y evitar conflictos públicos.

El discurso de Rivera busca adelantarse precisamente a ese escenario.

La unidad, desde su perspectiva, no puede condicionarse a que cada persona obtenga el resultado que desea.

Debe construirse alrededor de principios comunes.

Una advertencia contra la fragmentación

Rivera ha planteado que dividir al movimiento puede permitir que minorías recuperen espacios de decisión que, desde la perspectiva de Morena, fueron desplazados mediante la participación popular de los últimos años.

Se trata de un argumento político propio de la legisladora y del movimiento, no de una conclusión neutral sobre el comportamiento electoral.

Sin embargo, revela cómo interpreta Rivera el momento interno de su partido.

La principal amenaza no estaría necesariamente fuera de Morena.

Podría surgir desde dentro si la competencia por posiciones termina debilitando la estructura territorial.

Por eso insiste en que las causas colectivas deben colocarse por encima de cualquier nombre.

El poder como responsabilidad y no como patrimonio

El mensaje también busca redefinir la manera en que se entiende un cargo público.

Rivera sostiene que transformar el poder no significa solamente sustituir a las personas que ocupan una oficina.

Implica modificar la relación entre gobernantes y ciudadanía.

Bajo esta visión, una persona puede llegar al gobierno mediante un movimiento popular y posteriormente alejarse de sus principios.

Por eso insiste en mantener organización y participación incluso después de las elecciones.

El objetivo declarado es que las instituciones no vuelvan a convertirse en espacios desconectados de quienes otorgaron el mandato.

Unidad con principios, no silencio interno

La unidad tampoco tendría que significar ausencia de diferencias.

Un movimiento amplio puede albergar posiciones distintas sobre políticas públicas, prioridades estatales o formas de organización.

La pregunta es cómo procesa esas diferencias.

El llamado de Rivera apunta a que se discutan sin destruir los vínculos internos ni convertir la competencia entre compañeros en una confrontación permanente.

Esa preocupación coincide con la estrategia de la dirigencia nacional, que ha pedido expresamente a los aspirantes evitar ataques entre ellos durante el actual proceso de selección.

La unidad, en ese sentido, no consiste en eliminar el debate.

Consiste en garantizar que el movimiento pueda continuar después de él.

Ana Lilia Rivera coloca al pueblo en el centro

Rumbo a las definiciones de 2027, Ana Lilia Rivera está construyendo su mensaje alrededor de tres conceptos: pueblo, principios y unidad.

La senadora con licencia sostiene que el poder público debe permanecer sometido a la decisión ciudadana, que Morena necesita preservar las causas que dieron origen al movimiento y que ninguna aspiración individual debe convertirse en motivo de ruptura.

Su posición llega en un momento decisivo.

Morena se prepara para resolver mediante encuestas quiénes encabezarán sus coordinaciones estatales, mientras cientos de perfiles recorren sus entidades y las autoridades electorales mantienen vigilancia sobre posibles actos anticipados.

Tlaxcala será una de las entidades donde el movimiento deberá administrar esa competencia.

Rivera llega a esta etapa después de separarse temporalmente del Senado y dedicar sus recorridos a asambleas informativas en municipios del estado. Su licencia fue concedida oficialmente desde el 23 de junio.

Todavía faltan las definiciones internas y después vendrán los tiempos electorales formales.

Pero su mensaje político ya está claramente colocado:

la transformación, sostiene Ana Lilia Rivera, no puede depender de una sola persona ni de una candidatura; necesita mantenerse unida alrededor de una ciudadanía organizada capaz de decidir quién ejerce el poder y para qué lo ejerce.

Con información de Ruta Electoral, Senado de la República, Instituto Tlaxcalteca de Elecciones y El Sol de México.