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La dirigencia reunió a cinco de sus principales perfiles en la entidad para fortalecer la coordinación política y evitar que la competencia interna fracture al movimiento. El proceso electoral local comenzará formalmente el 20 de noviembre, pero Morena ya trabaja en organización territorial, diálogo entre aspirantes y defensa del proyecto encabezado por Claudia Sheinbaum.
Morena comenzó a ordenar sus fuerzas en Zacatecas rumbo a uno de los procesos políticos más importantes de 2027.
Cinco figuras del movimiento se reunieron para fortalecer la unidad, revisar el trabajo territorial y establecer una ruta de coordinación que permita enfrentar el próximo proceso electoral sin convertir las aspiraciones individuales en una división interna.
En el encuentro participaron Zaira Villagrana, José Narro Céspedes, Julia Olguín, Verónica Díaz y Ulises Mejía Haro, perfiles que forman parte de la discusión interna de Morena para encabezar la siguiente etapa política en Zacatecas.
El mensaje difundido después de la reunión fue claro: mantener un movimiento unido, organizado y cercano a la ciudadanía, fortalecer su presencia territorial y colocar el proyecto colectivo por encima de las diferencias personales.
Más que una fotografía de aspirantes, el encuentro muestra una estrategia preventiva.
Morena intenta llegar al proceso electoral con acuerdos políticos construidos antes de que comiencen las definiciones finales.
La entidad renovará la gubernatura y el Congreso local dentro del proceso electoral 2026-2027.
El Instituto Electoral del Estado de Zacatecas estableció que el proceso local comenzará formalmente el 20 de noviembre de 2026, cuando iniciará institucionalmente la organización de los comicios para renovar los poderes Ejecutivo y Legislativo.
Eso significa que las reuniones realizadas durante agosto ocurren todavía antes del arranque formal de la elección.
Morena se encuentra actualmente en una fase distinta: organización interna, evaluación de perfiles, construcción de acuerdos y fortalecimiento territorial.
Esa anticipación puede resultar determinante.
Una de las principales dificultades de cualquier partido que llega competitivo a una elección es administrar las aspiraciones de sus propios cuadros. Cuando varias figuras consideran tener posibilidades reales, una definición mal procesada puede convertirse en ruptura, desmovilización o incluso salida de militantes.
La dirigencia busca reducir ese riesgo mediante encuentros entre quienes desean participar.
La reunión reunió a figuras con trayectorias distintas dentro del movimiento.
Ulises Mejía Haro es diputado federal con licencia y fue presidente municipal de Zacatecas capital entre 2018 y 2021.
José Narro Céspedes cuenta con una larga trayectoria legislativa y ha ocupado cargos tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.
Verónica Díaz es senadora con licencia y anteriormente encabezó la representación de los Programas para el Desarrollo en Zacatecas.
Julia Olguín es diputada federal y previamente se desempeñó como subsecretaria de Concertación Política y Atención Ciudadana del Gobierno estatal.
Zaira Villagrana fue secretaria de las Mujeres en Zacatecas entre 2021 y 2023.
La presencia conjunta de estos perfiles adquiere relevancia porque todos representan corrientes, trayectorias y bases políticas diferentes.
La apuesta de Morena es que esa diversidad termine convirtiéndose en capacidad territorial y no en una disputa destructiva.
Es importante diferenciar la organización política de una candidatura formal.
Hasta ahora, ninguno de los perfiles participantes puede presentarse como candidata o candidato oficial de Morena a la gubernatura.
Expansión documentó siete registros vinculados con la búsqueda de la Coordinación en Defensa de la Transformación en Zacatecas: además de los cinco cuadros morenistas aparecen la senadora petista Geovanna Bañuelos y el diputado federal del Partido Verde Carlos Puente.
La Comisión Nacional de Elecciones debe evaluar los perfiles y continuar posteriormente con los mecanismos internos de definición. Morena tampoco utiliza formalmente todavía la denominación de “precandidatos” para esta etapa.
Por ello, las reuniones de agosto deben entenderse como parte del proceso de construcción política rumbo a la definición, no como la proclamación anticipada de alguna candidatura.
La dirigencia ha realizado encuentros similares en otras entidades que renovarán gubernatura.
El mismo 2 de agosto se reportaron reuniones con liderazgos de Quintana Roo y Tlaxcala, donde el mensaje volvió a concentrarse en tres conceptos: unidad, coordinación y trabajo territorial.
La estrategia permite identificar una prioridad nacional.
Morena llega a 2027 con numerosos perfiles interesados en competir por gubernaturas y necesita evitar que esa fortaleza electoral se transforme en un problema interno.
En Zacatecas, la decisión de reunir a los principales aspirantes busca establecer desde ahora una regla política: competir internamente sin romper el movimiento después del resultado.
Ese principio volvió a aparecer una semana más tarde.
El 9 de agosto, Ulises Mejía Haro volvió a pronunciarse públicamente por la unidad entre quienes participan en el proceso zacatecano.
El legislador planteó que las aspiraciones son legítimas, pero sostuvo que deben permanecer subordinadas a un proyecto colectivo y rechazó considerar adversarios a sus compañeros de movimiento.
Mejía sostuvo además que el proceso interno debería terminar con Morena más organizado y cohesionado de como comenzó y llamó a respaldar el proyecto nacional encabezado por Claudia Sheinbaum.
El posicionamiento fortalece la narrativa construida durante la reunión del 2 de agosto: la competencia por la coordinación estatal no debería convertirse en una guerra entre grupos.
La prueba llegará cuando Morena tenga que elegir finalmente un perfil.
Mientras existen posibilidades para todos, la unidad resulta relativamente sencilla. El verdadero reto será mantenerla después de conocer el resultado.
Otro elemento recurrente en la reunión fue el trabajo territorial.
Morena ha impulsado durante 2026 la instalación de Consejos Municipales vinculados con sus Comités Seccionales de Defensa de la Transformación, con calendarios y procedimientos internos para organizar estructuras locales.
La lógica consiste en mantener presencia permanente fuera de los periodos estrictamente electorales.
Esto implica reuniones comunitarias, organización municipal, formación de cuadros, incorporación de militantes y construcción de estructuras capaces de mantener contacto con la ciudadanía.
En Zacatecas, donde existen municipios con características sociales y económicas muy distintas, el trabajo territorial será especialmente relevante.
La realidad de la capital no es idéntica a la de Fresnillo, Jerez, Guadalupe, Río Grande, Sombrerete o los municipios rurales.
Una estructura política que busque competir en todo el estado necesita entender esas diferencias.
El mensaje posterior al encuentro insistió en mantener a Morena cercano a la ciudadanía.
Esa frase tiene una dimensión electoral evidente, pero también representa un desafío para un partido que gobierna actualmente tanto a nivel federal como estatal.
Cuando una fuerza política pasa de ser oposición a administrar gobiernos, existe el riesgo de que su estructura se institucionalice y pierda contacto con las bases que originalmente la impulsaron.
Por ello, dirigentes y aspirantes han comenzado a insistir nuevamente en conceptos relacionados con territorio, bases y organización popular.
Fundadores y referentes históricos de Morena y de la izquierda zacatecana también se reunieron recientemente para llamar a recuperar los principios fundacionales del movimiento y fortalecer la participación desde las comunidades.
Durante ese encuentro manifestaron respaldo al trabajo territorial encabezado por Ulises Mejía y subrayaron que la militancia organizada debe continuar siendo uno de los principales soportes de Morena en el estado.
Uno de los antecedentes más importantes del proceso zacatecano ocurrió con Saúl Monreal.
El senador había manifestado su intención de buscar la gubernatura, pero desistió después de la aplicación de las reglas internas de Morena contra las sucesiones familiares inmediatas, debido a que su hermano David Monreal es el actual gobernador.
La decisión eliminó uno de los escenarios que podía generar mayor tensión dentro del partido.
También dejó abierto el proceso a otros perfiles.
El episodio constituye una prueba de una idea que Morena intenta consolidar nacionalmente: que las reglas internas tengan peso incluso cuando afectan a figuras políticamente relevantes.
La credibilidad de ese mecanismo dependerá de que las mismas condiciones se apliquen de manera consistente a todos los participantes.
La salida de Saúl Monreal modificó el escenario.
Morena dispone ahora de varios perfiles con posibilidades de construir respaldo y la definición no aparece concentrada previamente en una sola familia o grupo.
Expansión identificó siete personas vinculadas con el proceso de la coalición en Zacatecas, entre Morena, PT y PVEM.
Esa pluralidad puede convertirse en una fortaleza si amplía la participación y obliga a los aspirantes a desarrollar propuestas, presencia territorial y vínculos sociales.
Pero también aumenta la necesidad de acuerdos.
Una contienda interna con numerosos participantes puede generar inconformidad cuando llegue el momento de seleccionar a una sola persona.
De ahí la importancia política de las reuniones actuales.
Para Morena, ganar una encuesta interna no será suficiente.
Quien resulte finalmente seleccionado necesitará el respaldo de quienes no obtengan la coordinación.
Esto implica incorporar estructuras, liderazgos regionales y equipos que actualmente trabajan con otros aspirantes.
Ahí se encuentra probablemente el propósito más importante de las reuniones impulsadas por la dirigencia.
Construir desde ahora un compromiso para que el resultado no produzca una ruptura.
Ulises Mejía resumió esa posición al señalar el 9 de agosto que las aspiraciones personales deben reconocer la existencia de una causa superior y que el proceso debería fortalecer, no debilitar, al movimiento.
La figura de la presidenta Claudia Sheinbaum aparece también como un elemento alrededor del cual Morena intenta mantener unificados a sus distintos grupos.
Mejía llamó expresamente a cerrar filas en torno al proyecto nacional de la mandataria y a respaldar políticas relacionadas con derechos sociales, bienestar y soberanía.
La estrategia nacional de Morena busca que las elecciones estatales de 2027 no se desarrollen como competencias aisladas, sino vinculadas con la continuidad de la denominada Cuarta Transformación.
En Zacatecas, eso significa presentar la disputa por la gubernatura como parte de un proyecto político más amplio.
Pero la conexión con el Gobierno federal no eliminará la necesidad de desarrollar una propuesta específicamente zacatecana.
Seguridad, desarrollo económico, campo, infraestructura, agua, empleo y atención a comunidades tendrán que ocupar un lugar central cuando comience formalmente la campaña.
Por ahora, todavía existe tiempo para la construcción interna.
El Instituto Electoral del Estado de Zacatecas establece que el Proceso Electoral Local 2026-2027 iniciará el 20 de noviembre de 2026.
A partir de entonces entrará formalmente en marcha la maquinaria institucional encargada de organizar la renovación del Poder Ejecutivo y Legislativo estatal.
Los meses previos permitirán a los partidos terminar de organizar sus estructuras y avanzar en sus mecanismos internos.
Morena utiliza ese periodo para intentar llegar a noviembre con menos conflictos pendientes.
La reunión del 2 de agosto ofrece una fotografía distinta a la habitual confrontación entre aspirantes.
Cinco figuras interesadas en la siguiente etapa del movimiento se sentaron alrededor de una misma mesa para hablar de coordinación, territorio y unidad.
Eso no significa que las diferencias hayan desaparecido.
Tampoco garantiza que el proceso posterior esté libre de tensiones.
Pero sí muestra una decisión política: enfrentar esas diferencias mediante mecanismos internos antes de que se conviertan en una fractura.
Rumbo a 2027, Morena tiene en Zacatecas una ventaja y un desafío que surgen del mismo lugar.
Cuenta con numerosos perfiles, estructuras territoriales y presencia política.
Precisamente por ello necesita mantenerlos unidos.
La definición de la candidatura llegará después. Antes, el movimiento intenta construir el acuerdo fundamental: quien resulte elegido deberá recibir el respaldo de quienes también aspiraban a encabezar el proyecto.
El mensaje que empieza a repetirse desde Zacatecas es sencillo: primero la unidad, después los nombres.
Con información de El Heraldo de México, Morena, Expansión Política y el Instituto Electoral del Estado de Zacatecas.